DOS SEMANAS RECORRIENDO CHINA: PEKIN, XIAN, GUILIN, HANGZHOU, SUZHOU Y SHANGHÁI - CAPÍTULO IV - PEKIN: Hutongs (Casa Cultural Patrimonio Inmaterial de la Humanidad) -Palacio de Verano - TRASLADO EN TREN BALA DE PEKIN A XIAN.
Bienvenido/a de nuevo a mi blog de viajes!
Este es el relevo de "aconocermundo". He renovado el diseño para adaptarlo a cualquier dispositivo, ya que la plantilla anterior (de 2009) solo era para PC. ¡Ha llovido mucho desde entonces!
Mi objetivo sigue siendo el mismo: compartir mis experiencias. Algunos relatos serán más detallados, otros menos, sirviendo como diario personal y recuerdo. Si, además, mis aventuras pueden ayudar a alguien a planificar su viaje, ¡estaré encantada!
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Esta mañana nos comentaron que nos iban a llevar a un hutong, una casa antigua y tradicional reformada por el gobierno para enseñarla a los turistas y dar a conocer la cultura china. Está diseñada para devolver a los ciudadanos y visitantes un espacio histórico protegido, evitando que desaparezca bajo las remodelaciones modernas.
Nos lo vendieron como un "regalo del Gobierno" que se le concede a muy poca gente. No sé si será por un acuerdo con el turoperador con el que viajamos o si se lo ofrecen a todo el mundo; el caso es que íbamos un poco reacios y desconfiados, pensando que la visita sería un plomazo y una pérdida de tiempo. Nada más lejos de la realidad: estuvo genial, muy entretenida e interesante, y duró casi dos horas.
Se trata de la Casa de Experiencia Cultural de la "Raíz de los Hutongs" (Beijing Hutong Root Cultural Experience Center), candidata a patrimonio cultural inmaterial de la humanidad y ubicada en el número 33 del hutong Zhuanta, en el distrito de Xicheng.
Es un lugar muy especial, ya que este espacio es un punto destacado dentro de los programas de renovación urbana de Pekín. Se habilitó tras un proceso de recuperación y revitalización de un antiguo siheyuan (la casa tradicional de patio) en uno de los callejones más antiguos y documentados de la ciudad, que conserva registros desde la dinastía Yuan.
Resultó interesantísimo por su valor histórico. El hutong Zhuanta es conocido como la "Raíz de los Hutongs" porque es el único que cuenta con una documentación histórica ininterrumpida a lo largo de los siglos (desde las dinastías Yuan, Ming y Qing hasta la actualidad).
Qué se encuentra allí:
Además de la arquitectura tradicional, el centro funciona como un espacio de preservación del patrimonio inmaterial. En él pudimos ver:
Exposiciones sobre la vida tradicional en los hutongs.
Muestras de artesanía local.
Un espacio de té y elementos culturales donde se explican las tradiciones pekinesas.
La experiencia: Es un sitio muy cuidado, pensado para que el visitante no solo observe, sino que "viva" la esencia de cómo era el Pekín antiguo, rescatando técnicas y costumbres que de otro modo se perderían con la modernización de la ciudad.


Como el grupo era grande y algunas salas eran pequeñas, nos dividieron en dos subgrupos que hicimos el mismo recorrido pero en sentido inverso, y solo volvimos a juntarnos al terminar, en la puerta.
Aprendimos muchas cosas de la cultura china: incluso tuvimos a una doctora de medicina tradicional que atendió a algunos de nuestros compañeros, otros dibujaron caretas y nos regalaron un artilugio de los que utilizan para jugar al jianzi, hecho allí mismo, entre otras cosas.
¿Cómo funciona?
El ritual: Te sientas en esos sillones de mimbre y un profesional utiliza herramientas especializadas (mini pinzas, cucharillas diminutas, varitas con plumas y diapasones) para limpiar el canal auditivo con una precisión milimétrica. Es una práctica milenaria en China que forma parte de la cultura del bienestar y la relajación.
El cartel de la oferta: El letrero rosa indica una tarifa de prueba de 40 yuanes para el servicio básico de limpieza de orejas.
Así que, aunque muchos turistas aprovechan para descansar un momento los pies mientras miran el móvil, el propósito principal del local es brindar esta curiosa (y muy relajante) experiencia de cuidado personal.
El Palacio de Verano (Yiheyuan) fue el refugio favorito de los emperadores para huir del calor pekinés. Un impresionante complejo donde el 75% de sus 300 hectáreas es agua, dominado por el inmenso lago Kunming y la Colina de la Longevidad.
Su origen (1750): El emperador Qianlong (Dinastía Qing) ordenó crearlo imitando los paisajes del sur de China para celebrar el cumpleaños de su madre.
El toque de Cixi: Tras ser destruido por tropas occidentales, la poderosa Emperatriz Viuda Cixi lo reconstruyó a finales del siglo XIX usando polémicamente fondos de la armada imperial para convertirlo en su retiro favorito.





Puerta de uno de los pabellones históricos de descanso o edificios tradicionales del Palacio de Verano (situados a lo largo de los paseos y corredores del complejo imperial), reconvertido en una tienda o salón de té tradicional



Esa puerta o pórtico actúa como un "marco" natural perfecto:
Hacia un lado (el agua): Verás la inmensidad del lago Kunming y los barcos cruzando.
Hacia el otro (la colina): Se levantan los tejados ceremoniales escalonados y, coronándolo todo en lo alto de la Colina de la Longevidad, asoma el pico octogonal de la famosa pagoda (la Torre de Buda), que es el auténtico símbolo y corazón del Palacio de Verano.


Nuestro recorrido, con las explicaciones de nuestra guía, duró aproximadamente una hora y media. Sin embargo, al escribir este post me he enterado de que nos dejaron sin ver dos de los monumentos más icónicos del Palacio de Verano: el Barco de Mármol y el Puente de los Diecisiete Arcos. Tampoco nos dio tiempo a subir a la Torre de la Fragancia de Buda.
Si hubiéramos tenido tiempo de montarnos en uno de los barcos turísticos que estaban atracados en el lago, podríamos haber visto estas dos cosas, porque embarcarse en uno de ellos es la forma perfecta (y muy cómoda) de cruzar el agua para contemplar desde el barco la Colina de la Longevidad, la Torre de Buda y cruzar bajo el famoso Puente de los Diecisiete Arcos.
No lo sabíamos ni nos comentaron nada, pero en fin, el tiempo que teníamos era limitado, ya que debíamos cambiar de ciudad. Supongo que las horas que le dedicamos a los hutongs fueron las que nos faltaron en el Palacio de Verano.
SIGUIENNTE DESTINO: XIAN
Cuando terminó nuestra visita, nos trasladaron a la Estación del Oeste de Pekín (Beijing West) para tomar el tren bala hacia Xi'an.
Para el almuerzo, nuestra propia guía nos sugirió que cogiéramos algo del desayuno y nos hiciéramos un bocadillo, e incluso facilitó una bolsa de plástico a quien no la tuviera. Ahí demostró lo buena persona que era, cuidando de sus clientes. No es que la comida en la estación fuera cara, pero para evitar problemas con el idioma y no perder tiempo, compramos una bebida y, mientras esperábamos el tren, nos comimos nuestros bocadillos del hotel.
A las 15:00 en punto salió nuestro tren. El trayecto tuvo una duración de 4 horas y 12 minutos, y llegamos a la estación de Xi'an Norte a las 19:12. Como éramos dos grupos, en esta ocasión nos acompañó en el tren la otra guía, Carolina, que fue muy agradable y servicial, evitándonos así sentirnos perdidos en nuestro primer viaje en tren por China.
En Xi'an nos estaba esperando nuestra nueva guía, que nos llevó al hotel TITAN TIMES. La cena la hicimos en el propio hotel, donde pedimos unas pizzas, ¡y a descansar!

























































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