CRUCERO A LOS EMIRATOS ÁRABES-CAPÍTULO III: NAVEGACION (1 DÍA) + ABU DHABI Y SIR BANI YAS ISLA

 ¡Bienvenido/a de nuevo a mi blog de viajes!

Este es el relevo de "aconocermundo". He renovado el diseño para adaptarlo a cualquier dispositivo, ya que la plantilla anterior (de 2009) solo era para PC. ¡Ha llovido mucho desde entonces!

Mi objetivo sigue siendo el mismo: compartir mis experiencias. Algunos relatos serán más detallados, otros menos, sirviendo como diario personal y recuerdo. Si, además, mis aventuras pueden ayudar a alguien a planificar su viaje, ¡estaré encantada!

Para ver mis viajes anteriores, haz clic en el enlace.


CAPÍTULO III: NAVEGACION (1 DÍA) + ABU DHABI Y SIR BANI YAS ISLA

Día 3º) 09/12/2025-Martes


Desde que regresamos de Baréin el día 8 por la tarde, no volvimos a pisar tierra hasta el día 10 después de comer. Fueron casi 48 horas seguidas viviendo exclusivamente dentro del barco, explorando los secretos de este gigante y la inmensidad del mar.

Siendo honesta, el Golfo Pérsico es un espacio pequeño para un crucero de siete días y se notaba que el barco a veces navegaba a una velocidad mínima, casi parado, simplemente "haciendo tiempo". Aunque estoy convencida de que esto es una estrategia comercial para que pasemos más tiempo consumiendo en sus tiendas y bares, en lugar de darnos esas horas extras en destinos como Doha, Baréin o Abu Dabi, lo cierto es que esas 48 horas no se nos hicieron pesadas para nada.

En la siguiente imagen podéis apreciar con más detalle lo que os comento: las vueltas que dio el barco desde Baréin (punto más a la izquierda) hasta Abu Dabi (punto más a la derecha). Desde las 19:00 horas del día 8/12 que salimos de Baréin hasta las 07:00 de la mañana del 10/12 que atracamos en Abu Dabi, pasaron 36 horas. He consultado y, yendo despacio por la distancia que hay, se podrían tardar unas 14 horas en línea recta y sin paradas.


En nuestro caso, el tiempo voló entre paseos por las cubiertas, cafés tranquilos, alguna que otra cerveza, curioseando en las tiendas y, por supuesto, aprovechando para hacernos sesiones de fotos en esos rincones tan espectaculares que tiene el barco. 



Tres imágenes más de la cúpula LED cambiante.

  

Para quien busque actividad constante, las opciones son infinitas: piscinas al aire libre y cubiertas, gimnasio de última generación, salas de juegos, animaciones infantiles, bailes...

Sin embargo, si algo eché de menos (y quizás es que no lo encontramos entre tanta oferta), fue algún taller de manualidades o artesanía. En mi único crucero anterior sí que existían estos espacios de creación y me hubiera encantado encontrar algo parecido para ocupar algún rato de esas horas de navegación.

Al tener tantas horas de travesía, programaron un espectáculo extra por la tarde en el Carousel Lounge, con la pareja de cantantes habitual y algunas actuaciones de dos de las chicas del espectáculo del Delphi Theatre
 


  


Una vez terminada la función, nos retiramos al camarote, donde pudimos disfrutar desde nuestro balcón de una bonita puesta de sol y de las vistas a los pozos petrolíferos del Golfo Pérsico.













Más tarde acudimos a nuestra cita diaria en el Delphi Theatre. En esta ocasión disfrutamos de números circenses, no menos fantásticos que los musicales de cada día. Al salir, aprovechamos las máquinas habilitadas para reservar el espectáculo del día siguiente.

Nota importante: Si a alguien se le olvida hacer la reserva, debe saber que, aunque el teatro es muy grande, no caben todos los pasajeros a la vez. No obstante, se puede hacer cola en la puerta para ir ocupando los huecos de las personas que no asistan o lleguen tarde.

 




  









Después de hacer la reserva para el espectáculo del día siguiente en las máquinas habilitadas para ello, paseo, cervecitas en el pub inglés, sesión de fotos y cena en nuestro maravilloso restaurante.

Para terminar el día, dimos un paseo, tomamos unas cervecitas en el pub inglés, tuvimos nuestra sesión de fotos y cenamos en nuestro maravilloso restaurante.

Nosotros somos un poco "sosos", pero para los más marchosos hay música disco en varios puntos del barco; ¡no creáis que no hay fiesta solo porque nosotros no fuéramos! 








Cerramos la noche regresando al Carousel para disfrutar de la fantástica orquesta Big Band.


Día 4º) 10/12/2025-Miércoles

Llegada al puerto de Abu Dabi.

Hoy la excursión era por la tarde, lo que nos permitió disfrutar de una mañana de calma total. Tras un desayuno pausado, dedicamos el tiempo hasta la hora de comer a lo que mejor se hace en estos barcos: perderse, pero en esta ocasión adrede y en sentido figurado


Cuando un barco es tan enorme, siempre quedan rincones por descubrir, así que paseamos por las cubiertas superiores y recorrimos esos salones que aún no habíamos pisado.

Tras una comida temprana en el bullicioso buffet, nos dispusimos a desembarcar para disfrutar de nuestra visita por Abu Dabi, la única excursión que haríamos directamente con la naviera (MSC). 


Aprovechamos esos últimos momentos de descanso y lujo en el barco, preparándonos para el esperado encuentro con la ciudad.

Rumbo a la ciudad: Entre trámites y autopistas impecables

El desembarque en la Terminal de Cruceros de Abu Dabi (Port Zayed) fue un proceso sencillo. Tras pasar por el control de pasaportes, allí nos esperaban los autobuses; entre ellos el nuestro, que nos llevaría a descubrir los contrastes de esta capital.

El trayecto desde la terminal del puerto hasta nuestra primera gran parada, la Mezquita Sheikh Zayed, es de aproximadamente 21 kilómetros, lo que supone unos 20-25 minutos de viaje. 

Abu Dabi no es una ciudad para caminar; es una urbe de grandes avenidas y autopistas perfectas que cortan el desierto y el mar.

Durante el trayecto, íbamos pegados a la ventanilla mientras la guía comenzaba sus explicaciones con un tono algo seco. A medida que nos alejábamos del puerto, el skyline de la ciudad empezaba a dibujarse a un lado, pero lo que realmente captaba nuestra atención era ver cómo, poco a poco, las cúpulas blancas de la mezquita aparecían en el horizonte. Iban creciendo en tamaño y majestuosidad hasta que el bus finalmente giró hacia el complejo.

Esos 20 kilómetros son el preámbulo perfecto: vas observando la arquitectura moderna, las palmeras perfectamente alineadas y ese orden impecable que caracteriza a los Emiratos. El trayecto termina cuando finalmente bajas frente a la espectacular cúpula de cristal que da acceso al subsuelo.

Como curiosidad (o más bien como queja), las únicas fotos panorámicas que tenemos de la mezquita son desde el autobús, ya que nuestra "simpática" guía no hizo ni una sola parada para que pudiéramos fotografiar el conjunto completo desde fuera.






La Cúpula de Cristal: El "Huevo de Oro" del Souq

Antes de adentrarnos en los pasillos mecánicos, nos encontramos con el punto de encuentro y la verdadera joya del Souq Al Jami: su impresionante cúpula de cristal. Es una estructura arquitectónica fascinante que emerge del suelo como una burbuja gigante de diseño futurista.

Desde el exterior, parece un diamante tallado que brota del asfalto, pero es en el interior donde ocurre la magia. Al situarte debajo, te sientes en un espacio diáfano y vanguardista donde la luz del sol de Abu Dabi se filtra de manera espectacular, creando juegos de reflejos en el suelo de mármol pulido. 

Es el preludio perfecto: una estructura moderna y técnica que te prepara para la ingeniería clásica y artesanal que veríamos minutos después en la mezquita.

Esta cúpula sirve de entrada principal, aunque las pocas fotos que pude sacar fueron casi "robadas", ya que íbamos a toda pastilla con la guía; no quería que perdiéramos ni un segundo. Es el inconveniente de las excursiones programadas por la tarde: el tiempo vuela, pero sobre todo que se hace de noche enseguida.






  

La logística de la vestimenta

La excursión comenzó con un sabor agridulce. Nuestra guía no resultó ser la persona más simpática del mundo y su primera parada nos dejó algo descolocados: nos llevó directamente al Souq Al Jami, el centro comercial subterráneo que conecta con la Mezquita Sheikh Zayed.

Este centro es, en realidad, el "filtro" de seguridad y vestimenta, donde el rigor de las normas locales se impone sin excepciones:

  • Quienes llevaban pantalones cortos o ropa ajustada tuvieron que comprar una Abaya (la túnica tradicional).

  • Otros tuvieron que buscar pañuelos a última hora.

  • En mi caso, pese a ir preparada con una rebeca de manga larga, el pequeño detalle de un tejido "calado" al final de la manga fue suficiente para que me denegaran el paso. ¿La solución? Comprarme unos guantes de estilo árabe que cubren los antebrazos para asegurar que no se viera ni un centímetro de piel. ¡Toda una experiencia de inmersión forzosa en la cultura local!

En esta misma zona del centro comercial se encuentra una exhibición dedicada a la arquitectura islámica, con maquetas que representan las mezquitas más sagradas del Islam: 

  • La Gran Mezquita de La Meca (Masjid al-Haram)
  • La Mezquita del Profeta en Medina (Al-Masjid an-Nabawi)
  • La Mezquita de Al-Aqsa en Jerusalén
  • También incluyen una de la propia Mezquita Sheikh Zayed. 

Estas maquetas sirven para entender que el edificio que íbamos a visitar no es solo una obra religiosa, sino un puente cultural que conecta Abu Dabi con el resto del mundo.

  
El "Tolerance Path": Un paseo con mensaje

Una vez superado el control de vestimenta, recorrimos los pasillos mecánicos subterráneos. Se trata del Tolerance Path (Camino de la Tolerancia), un sistema de túneles con pasarelas que te llevan directo al corazón de la mezquita. Su nombre refleja uno de los pilares de los Emiratos Árabes Unidos: la convivencia entre culturas.

Mientras la cinta te desplaza sin esfuerzo, te rodea una narrativa visual muy cuidada:

  • Luz y Diseño: El pasillo es luminoso y moderno, creando una sensación de transición. Vas dejando atrás el mundo "terrenal" y comercial para entrar en un espacio de paz y espiritualidad.

  • La Galería de la Fraternidad: En las paredes se encuentran fotografías de líderes mundiales, reyes y celebridades de todas las religiones y nacionalidades que han visitado el lugar. Verlos pisar el mismo mármol que tú refuerza la idea de que la mezquita es un regalo de Abu Dabi al mundo, sin distinciones.

Es curioso pensar que, mientras nosotros íbamos un poco "refunfuñando" por el tema de los guantes o la ropa, el pasillo nos recordaba con sus imágenes que el respeto a las normas locales es, precisamente, parte de ese ejercicio de tolerancia.



  





    

La Mezquita Sheikh Zayed: Un sueño de mármol y oro

Cruzar el Tolerance Path es como hacer un pequeño "viaje de preparación". Al final de las cintas transportadoras llegas a las escaleras que te elevan hacia la superficie, y es justo ahí cuando te golpea visualmente la inmensidad de las cúpulas blancas. Es un contraste diseñado para dejarte con la boca abierta.

  





    

  
La Mezquita Sheikh Zayed no es solo un monumento; es un símbolo viviente de los Emiratos y un coloso de la arquitectura. Aunque su estilo clásico sugiera antigüedad, es en realidad un prodigio de la ingeniería moderna. Aquí os dejo algunos detalles fascinantes:
  • Historia reciente: Su construcción comenzó en 1996, impulsada por el primer presidente de los Emiratos, el Jeque Zayed bin Sultán Al Nahayan (enterrado en un mausoleo justo al lado). Se tardó 11 años en completar, abriendo sus puertas en 2007.

  • Función espiritual: Aunque es un gran reclamo turístico, su función principal es religiosa. Es una mezquita activa con capacidad para más de 40.000 personas. Durante el Ramadán o las oraciones del viernes, el ambiente cambia por completo cuando los turistas ceden el paso a miles de fieles.

  • Dimensiones colosales: Es una de las mezquitas más grandes del planeta (ocupa el 3º o 4º puesto mundial, solo superada por La Meca y Medina).

  • Iluminación lunar: Posee un sistema que cambia la intensidad de la luz según las fases de la luna. Cuando hay luna llena, brilla con una intensidad blanca y azulada espectacular. ¡Lástima no haberla visto también de noche!

  • Unión del mundo: En su creación participaron artesanos de más de 30 países, utilizando materiales de Italia, Alemania, Marruecos, India o Turquía, reforzando ese mensaje de unión que mencionábamos en el "Camino de la Tolerancia".

Es un lugar que impone mucho respeto, y el hecho de que convivan los turistas (con nuestras abayas y guantes comprados a toda prisa) con la gente que va a rezar, la hace muy especial.


  



    

  

  
Más detalles:

Es una obra cumbre que combina estilos mameluco, otomano y fatimí:

  1. El blanco infinito: Construida con mármol de Carrara y Macedonia. Su blancura bajo el sol de la tarde es casi celestial.

  2. Cúpulas y Minaretes: Cuenta con 82 cúpulas y cuatro minaretes de 107 metros de altura.

  3. Mosaicos Florales: El suelo del patio central (Sahan) es uno de los mosaicos de mármol más grandes del mundo. No son pinturas, sino piedras semipreciosas (lapislázuli, amatista, nácar) incrustadas.

  4. Interior de récord: Al entrar, pisas la alfombra tejida a mano más grande del mundo (1.200 artesanos trabajaron en ella) y te maravillas con las lámparas de araña bañadas en oro de 24 quilates con cristales Swarovski. La más grande pesa 12 toneladas.

No me cansaba de hacer fotos; cada ángulo y cada reflejo en los estanques que rodean el edificio merecían un disparo. Espero no cansaros con tantas imágenes, pero este lugar es un paraíso para cualquier amante de la fotografía.





    

  





    



    

  

  

    







  



  





  

  





  



  

  

  

  

  



  
Salimos del recinto de la mezquita y regresamos al bus.

Mientras el autobús recorría la ciudad, Abu Dabi se desplegaba ante nosotros como un museo de arquitectura moderna, pasamos por la zona de Al Khaleej Al Arabi Street.

Desde el autobús vimos algunos edificios de la moderna arquitectura de Abu Dabi, como este edificio, tan llamativo, es el Capital Gate, conocido mundialmente como la "Torre Inclinada de Abu Dabi".

Es el rascacielos más inclinado del mundo, con una inclinación deliberada de 18 grados hacia el oeste, ¡se inclina cuatro veces más que la famosa Torre de Pisa!. Gracias a esta hazaña de ingeniería, ostenta el Récord Guinness como la "torre más inclinada construida por el hombre".

Forma parte del Centro Nacional de Exposiciones de Abu Dabi (ADNEC).

Alberga oficinas y el lujoso Hotel Andaz Capital Gate (de la cadena Hyatt), que ocupa desde la planta 18 hasta la 33.
  

Indicadores de dirección en las esquinas de Abu Dabi


Desde la calle King Abdullah Bin Abdulaziz Al Saud, en el extremo oeste de la famosa Corniche Road (al igual que Doha, Abu Dabi también tiene su Corniche , paseo marítimo) en la zona de Al Bateen, una de las zonas más exclusivas, justo frente al Golfo Pérsico, vimos los dos edificios de las fotos siguientes:

El primero, el edificio ADNOC Headquarters (La "Torre del Marco") con esa forma rectangular tan limpia es la sede corporativa de la principal compañía de petróleo de los Emiratos de la Abu Dhabi National Oil Company (ADNOC).

Es uno de los rascacielos más altos de la ciudad, con 342 metros y 76 plantas.

Su diseño minimalista y elegante destaca por el gran hueco rectangular en su parte superior, que parece un marco gigante mirando al mar.

En su base se encuentra el retrato gigante  del Jeque Zayed bin Sultán Al Nahayan, el fundador de los Emiratos y el mismo que impulsó la construcción de la Gran Mezquita que visitamos al principio. 

En Abu Dabi, al igual que vimos en Bahréin es muy común ver estos retratos en los edificios como señal de respeto.

(La última foto fue desde otro punto un poco más tarde cuando ya estaba anocheciendo)

 

  

Nation Towers (Las Torres Gemelas con el Puente)

El imponente complejo de dos torres conectadas. Es un complejo de uso mixto que incluye apartamentos de lujo, oficinas y un centro comercial. La torre más alta (Torre A) tiene 268 metros.

El puente que las une (skybridge) está a 202 metros de altura. En su momento, fue el puente suspendido más alto del mundo.

Dentro de estas torres se encuentra el lujoso hotel St. Regis Abu Dhabi. De hecho, la suite que está dentro del puente que une las torres es una de las habitaciones más caras y espectaculares del mundo



Este edificio de las ventanas árabes, es la Antigua sede de ADNOC (o Edificio de la Cámara de Comercio), aquí vemos una mezcla la modernidad con los arcos de estilo islámico tradicional en cada ventana en contraste perfecto con los rascacielos de cristal liso anteriores


Hago un inciso aunque sea una foto movida ya que está tomada desde el autobús, para comentar a quien le extrañe, igual que nos ocurrió a nosotros lo de la iluminación navideña en países como Abu Dabi y Dubái por ejemplo donde su religión no es católica para la celebración de la navidad.

Resulta contradictorio ver ciudades árabes brillando con luces navideñas. Sin embargo, en Abu Dabi y Dubái esto tiene una explicación que mezcla la apertura cultural, la convivencia y, por supuesto, el turismo comercial.

Aunque los Emiratos Árabes Unidos son un país musulmán, la gran mayoría de su población (cerca del 80-90%) son extranjeros o "expatriados" de más de 200 nacionalidades diferentes. Muchos de ellos son europeos, americanos o filipinos que sí celebran la Navidad. El gobierno fomenta estas decoraciones como un gesto de tolerancia religiosa y para que los residentes se sientan "como en casa".

También tiene un factor comercial y turístico. Abu Dabi y Dubái son potencias del lujo y el consumo. La Navidad es la "temporada alta" del turismo.

Saben que muchos turistas occidentales viajan en diciembre buscando sol, pero no quieren renunciar al ambiente navideño.

Otro factor es que a estas ciudades les encanta el espectáculo visual. El concepto de "cuanto más grande y brillante, mejor" es parte de su identidad moderna. Si hay una excusa para llenar las avenidas de luces LED, fuentes danzantes y adornos dorados, la van a aprovechar, sea por el Ramadán o por la Navidad.
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Ya dejamos atrás los rascacielos para verlos todos juntos desde la distancia. El autobús tomó la Breakwater Road (la carretera del rompeolas). Esta carretera nos adentró en una zona muy especial llamada Al Kasir.

Esto es una zona de tierras ganadas al mar. Abu Dabi ha crecido históricamente extendiendo su costa mediante rellenos artificiales para ganar espacio al Golfo Pérsico. La carretera recorre este rompeolas artificial hasta llegar a un extremo que se curva sobre el agua.

Marina Sitting Area: El balcón de la ciudad

Llegamos al Marina Sitting Area, un punto estratégico situado en esta "media luna" de tierra saliente. Es un lugar diseñado específicamente para el descanso y el disfrute visual, donde hicimos nuestra segunda parada de las cuatro que haríamos.

A la derecha (El Skyline): Desde este saliente, la vista es sencillamente espectacular. Tienes frente a ti toda la línea costera de la Corniche, con los rascacielos que acabamos de pasar formando una muralla de cristal que brilla con la luz del atardecer. Es el lugar donde se hacen las fotos de postal más famosas de la ciudad.

Este alto en el camino en el Marina Sitting Area es fundamental porque allí realmente es donde te das cuenta de la magnitud de la ciudad .

Se aprecia mejor desde Google




  






En el Marina Sitting Area, a la izquierda, la vista cambia completamente. Aquí el protagonismo lo toma la zona de Al Ras Al Akhdar, donde se encuentran edificios aún más colosales y ornamentados.

Allí se alzaba el hotel Rixos Marina Abu Dhabi, un edificio colosal con un arco central que parecía la puerta de entrada a un reino moderno.

A su lado, la torre del Marina Mall con su restaurante giratorio parecía un OVNI vigilando la costa.

Aunque parece una torre de control de aeropuerto o una antena de telecomunicaciones por su altura y la plataforma circular, en realidad es una torre de observación y gastronomía que forma parte del complejo del centro comercial Marina Mall.

El "platillo" de arriba, estructura circular en la cima alberga un famoso restaurante giratorio llamado Tiara.

No tiene funciones técnicas de aviación ni de radio; su propósito es puramente turístico. El restaurante gira muy lentamente (tarda unos 90 minutos en dar una vuelta completa) para que los comensales tengan una vista de 360 grados de Abu Dabi, el Golfo Pérsico y el palacio presidencial sin moverse de su mesa.

Lástima no tener más tiempo, ni siquiera nos llevaron allí para verlo de cerca, me quedo con el disfrute años atrás de tomar una copa en un restaurante de esas características en Los Ángeles.

En la base de estos edificios, hay unas estructuras blancas y de rayas que parecen carpas gigantes de circo.

Esas "carpas" forman parte del techo del Marina Mall, uno de los centros comerciales más grandes y conocidos de la ciudad. 

Toda esta zona de Breakwater Road, como comenté antes es terreno ganado al mar. Lo que antes era solo agua, ahora es un complejo lleno de ocio, hoteles de cinco estrellas y este paseo marítimo desde donde hicimos las fotos.


El hotel Rixos Marina Abu Dhabi. Es imposible no fijarse en él por su imponente diseño arquitectónico que combina el lujo moderno con toques de palacio árabe. Está situado justo al final de la península artificial, dominando la entrada al puerto deportivo.

Diseño: Lo más característico es su gran arco central, que recuerda mucho al famoso hotel Atlantis de Dubái. A esta hora la luz le daba un aire muy majestuoso.


Continuamos un ratito más por allí recreándonos y haciendo más y más fotos en el mismo lugar, con diferentes luces, en la hora azul, viendo como anochecía e iba cambiando el cielo de color y la iluminación de los edificios.



  

  


La zona donde hizo el autobús la tercera parada, parece otra media luna ganada al mar, se encuentra en el área de Al Ras Al Akhdar, justo al final de la cornisa. 

Es el punto más cercano para observar la fachada principal del Palacio Presidencial Qasr Al Watan desde el exterior, sin entrar en el recinto, y ofrece el ángulo perfecto para capturar el palacio y el skyline de las Etihad Towers en una sola fotografía de 360 grados.




Pongo también un recorte de Google maps para ubicarnos mejor de donde paramos y a que distancia estaba el palacio y los rascacielos que tenemos enfrente.


El Skyline Iluminado: Las Etihad Towers

A la izquierda del palacio, el conjunto de rascacielos que forman ese horizonte tan moderno son las Etihad Towers.

Se trata de cinco torres circulares de diferentes alturas. La Torre 2 es la más alta y alberga el famoso mirador Observation Deck at 300.

A muchos les resultarán familiares porque fueron el escenario de una de las escenas de acción más increíbles de la película Fast & Furious 7, donde un coche "vuela" de una torre a otra, yo particularmente no he visto esa película.


  

El edificio principal que tenemos enfrente es Qasr Al Watan, el Palacio de la Nación.

No es solo una residencia oficial; es un palacio cultural en activo donde se celebran las reuniones del Gabinete y del Consejo Supremo de los Emiratos.

Se terminó en 2017 y es una obra maestra de la arquitectura árabe tradicional, construido con granito blanco y piedra caliza para simbolizar la paz.

Su cúpula central es una de las más grandes del mundo, con un diámetro de 37 metros.

Lástima que no nos llevaran hasta allí, al menos para verlo de cerca.

El Palacio Presidencial, cobraba vida propia en la oscuridad. Las cúpulas y las paredes  cambiaban de verde a rojo. Nos explicaron que estas luces suelen representar los colores de la bandera nacional, convirtiendo el edificio en un símbolo luminoso que se ve desde kilómetros de distancia.



Ya con noche casi cerrada desde el mirador en la zona de Al Ras Al Akhdar, pudimos observar frente a nosotros, aunque bastante lejos, unas fuentes modernas, justo delante del skyline de las Etihad Tower, empezaron a bailar cambiando de colores, pasando del púrpura al verde y al azul.






De vuelta a la Corniche, última foto de los rascacielos de Abu Dabi.



La "parada técnica": Dátiles y encerronas

De nuevo en el autobús, emprendimos el camino de lo que yo creía que era el regreso al barco. Sin embargo, aún quedaba una parada que, por lo visto, no podía faltar: una tienda local de dátiles, chocolates de leche de camella y frutos secos, entre otros productos típicos.

No digo que los productos tuvieran mal precio; de hecho, el resto del grupo se hartó de comprar cosas. Pero yo, que por lo general soy enemiga de las compras, me niego todavía más cuando me hacen una "encerrona" y me llevan a un comercio concreto donde, evidentemente, el guía y el chófer se llevan su comisión.

No sabría precisar el lugar exacto de la tienda ya que, como no compré nada, no tengo ni un triste justificante de pago que me sirva de referencia, pero fue el punto final antes de volver al puerto.

Cuando llegamos al barco, tuvimos que correr un poquito para ver nuestro espectáculo diario que hoy se trataba de una artista que hacía maravillosos cuadros con arena.

Más tarde nuestra rutina: paseo, sesión de fotos, cerveza y cena.

Y terminamos como cada noche  en el Carousel Lounge.

 

  

  

A las 21:00  horas partió el barco hacia el siguiente destino: Sir Bani Yas

Durante el tiempo de navegación nocturna, era una auténtica gozada disfrutar de esa temperatura y de la brisa marina. 

Con la luna llena iluminando el horizonte desde el balcón de nuestro camarote, se daban todas las circunstancias para que fueran noches maravillosas: un clima perfecto, la luz de la luna sobre el agua y esa paz que solo se siente en medio del mar, simplemente escuchando el sonido de las olas mientras el barco avanzaba hacia nuestro próximo destino.



Día 5º) 11/12/2025-Jueves

Sir Bani Yas, la isla "escaparate"

El quinto día de crucero nos llevó hasta Sir Bani Yas, una isla situada en la costa de Abu Dhabi. Llegamos a las 8:00 de la mañana, pero tras un desayuno tranquilo y relajado, decidimos bajar a tierra sobre las 10:45. Lo que nos encontramos fue, probablemente, la escala más absurda de todo el itinerario, equiparable en falta de interés al día de navegación.



Dos horas de "realidad turística"

Nuestra estancia en la isla fue breve: exactamente dos horas, de 10:45 a 12:45. Fue tiempo más que suficiente para comprobar que se trata de un destino artificial, una suerte de "chiringuito" gigante propiedad de MSC (o gestionado por ellos en exclusiva para el barco).

La isla está diseñada para el postureo: un sinfín de sesiones de fotos tontas (que sucumbimos a ellas porque no había otra cosa que hacer), entretenimientos de poco calado y una oferta de excursiones, como el safari, con precios realmente prohibitivos. De hecho, no llegamos a conocer a nadie que las contratara para poder contrastar si la experiencia justificaba semejante desembolso.

  

  





   



Si ya la isla se sentía como un escenario artificial, hubo detalles que rozaron lo ridículo:

  • El coco "excluido": Quisimos tomarnos un coco, algo que parece lo más básico en una isla, pero resultó que no estaba incluido en nuestro paquete de bebidas Plus. Al ser un producto "especial" y estar fuera del barco, nos lo querían cobrar aparte. Resulta absurdo que, habiendo pagado un todo incluido de nivel, la naviera intente rascar más dinero por algo tan simple en su propia isla privada.

  • Navidad en el desierto: Otra imagen que rozaba el surrealismo fue ver un árbol de Navidad montado en el paseo marítimo junto a la playa. Ver los adornos navideños rodeados de arena y con un calor sofocante era una estampa totalmente insólita y fuera de lugar, el ejemplo perfecto de lo forzada que es la ambientación en este tipo de escalas.

  


La retirada estratégica

El punto crítico llegó con la logística de la comida. MSC traslada la infraestructura del buffet a la isla, pero eso se traduce en colas interminables bajo el sol para comer con mucha menos comodidad que a bordo. 

Al ver el panorama, tomamos la decisión más inteligente del día: huir del caos y volver al Euribia. A las 12:45 ya estábamos subiendo de nuevo al barco, donde disfrutamos de un almuerzo excelente en el buffet, con aire acondicionado, tranquilidad y sin esperas. Fue, sin duda, un día "tonto" que salvamos regresando a nuestro refugio flotante.


Ficha Técnica de Sir Bani Yas: Lo que hay detrás del decorado

Para no quedarnos solo con la impresión del "parque temático", estos son los datos reales de este lugar tan peculiar:

  • Ubicación y Distancia: Pertenece al emirato de Abu Dhabi. Se encuentra a unos 250 km por carretera de la capital (más un tramo de ferry) o a unas 110 millas náuticas por mar, que es el trayecto que hizo nuestro barco.

  • Dimensiones: Es la isla natural más grande de los Emiratos, con 87 km² (unos 17 km de largo por 9 km de ancho). Su suelo es de origen geológico curioso, formado por domos salinos que crean montañas en el centro.

  • Población: No es una isla con ciudadanos comunes. No tiene pueblos ni escuelas. Viven en ella entre 500 y 1.000 personas, todas ellas empleadas de los hoteles de lujo, del personal de mantenimiento de la reserva natural o del servicio del palacio real.

  • Propiedad y Fauna: Es una propiedad privada de la familia real. El fundador de los Emiratos la convirtió en una reserva en 1971 para salvar especies como el Oryx Árabe. Actualmente alberga más de 15.000 animales salvajes.

  • Historia Oculta: Aunque hoy parezca solo un resort, alberga las ruinas de un monasterio cristiano del siglo VII, un hallazgo arqueológico único en la región que demuestra la presencia cristiana antes de la llegada del Islam.

El resto del día transcurrió como los anteriores: descanso en el camarote, paseos hasta la hora del espectáculo en el Delphi Theatre, la cervecita de rigor, la cena y rematando la noche, como cada día, en el Carousel Lounge. Dicho así, podría parecer que ya estábamos cansados de esa rutina diaria —aunque solo llevábamos cinco días—, pero la verdad es que estábamos encantados. Distinto hubiera sido en un crucero de tres semanas, como algunos que existen, pero para nosotros estaba siendo perfecto.

Eran las 18:00 horas cuando el barco partió hacia el siguiente y último destino:  Dubái.

















  











En cada puerto empezaba o terminaba un crucero para alguien. Había gente, la mayoría como nosotros, que entramos en Doha, mientras que otros lo hicieron en Abu Dabi o en Dubái. Pues bien, tanto en el restaurante como en el Delphi Theatre, el personal o parte de la tripulación les rendía un pequeño homenaje de despedida a los que se marchaban. Hoy les tocaba el turno a los que se iban al día siguiente vía Dubái.




Hoy las imágenes del techo LED no eran estáticas como el resto de los días; hoy proyectaban un maravilloso vídeo marino. Con los peces nadando sobre nuestras cabezas, parecía que estábamos dentro de un acuario o que, en cualquier momento, nos iban a caer encima.



Ya en la tranquilidad de nuestro camarote, disfrutando de la brisa marina y de la navegación.

  





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