Este es el relevo de "aconocermundo". He renovado el diseño para adaptarlo a cualquier dispositivo, ya que la plantilla anterior (de 2009) solo era para PC. ¡Ha llovido mucho desde entonces!
Mi objetivo sigue siendo el mismo: compartir mis experiencias. Algunos relatos serán más detallados, otros menos, sirviendo como diario personal y recuerdo. Si, además, mis aventuras pueden ayudar a alguien a planificar su viaje, ¡estaré encantada!
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DOS SEMANAS RECORRIENDO CHINA: PEKIN, XIAN, GUILIN, HANGZHOU, SUZHOU Y SHANGHÁI
Capítulo VI
CAPÍTULO V - XIAN: Pagoda Gigante de la Oca Salvaje - Fábrica-Tienda de Terracotas - Museo de los Guerreros de Terracotas - Barrio Musulmán -Excursión a Iluminación nocturna de Xian.
Día 6º) 12.06.2026 (Viernes)
El trayecto en autobús desde el Hotel Empark Grand Xian (conocido habitualmente como Titan Times) hasta la primera visita del día, la emblemática Giant Wild Goose Pagoda (La pagoda de la oca salvaje) es de aproximadamente 13,4 kilómetros, lo que se traduce en un trayecto de unos 27 minutos en coche dependiendo del tráfico de la ciudad, aunque el trafico es infernal, posiblemente tardáramos más.
Al llegar al recinto de la Pagoda de la Oca Salvaje, en la puerta me llama la atención dos cosas: Las farolas que luego veríamos en toda la ciudad y este bonito y decorativo árbol naranja.
Las farolas: Son una auténtica pasada y tienen un diseño de lo más original, con una estética tradicional inspirada en la época imperial y la grandiosidad de la dinastía Tang (en las inscripciones se puede leer precisamente la referencia a la "Ciudad Tang Nunca duerme", el famoso paseo cultural y comercial que hay en esta zona y que luego veríamos por la noche).
Además, como se ve en la foto, están equipadas con tecnología moderna y focos orientables para iluminar todo el bulevar por la noche.
El árbol naranja: que aunque es totalmente artificial, es una maravilla como está integrado como un elemento ornamental y festivo del entorno.

Giant Wild Goose Pagoda (Pagoda de la Oca Salvaje)
Construida originalmente en el año 652 durante la dinastía Tang, esta imponente pagoda budista de ladrillo fue diseñada para albergar y proteger las escrituras budistas y estatuas de Buda que trajo consigo el monje Xuanzang tras su famoso viaje de 16 años a la India. Es uno de los símbolos arquitectónicos más importantes de la Ruta de la Seda y de la antigua Chang'an (antiguo nombre de Xi'an).
El Complejo del Templo Da Ci'en: Al entrar al recinto, lo primero que se atraviesa, después del inmenso patio donde tenemos la primera imagen del gran incensario y pagoda, es un vasto y pacífico templo budista, rodeado de más patios tradicionales, pabellones de madera, campanas antiguas y estatuas de deidades.

La Pagoda Principal: Es el corazón del recinto. Se alza con una estructura escalonada de siete pisos que conserva su estilo tradicional de arquitectura china antigua. Sólo contemplamos su fachada exterior de ladrillo, aunque opcionalmente se puede subir por sus escaleras interiores para disfrutar de unas vistas panorámicas de la zona sur de Xi'an. Evidentemente nosotros no subimos.
En los distintos templos del recinto veríamos elementos muy comunes de todos los templos budistas como son los farolillos rojos, los mandalas concéntricos y los buditas dorados.
Farolillos rojos tradicionales decorados con deseos de fortuna y protección, de los cuales cuelgan tablillas en forma de corazón con plegarias y anhelos de felicidad para los seres queridos.
Estela esculpida en piedra con los sagrados versos del Sutra del Corazón, uno de los textos fundamentales de la sabiduría budista que invita a la reflexión y a la trascendencia espiritual.
Distintas vistas de la Gran Pagoda o Pagoda Principal
Descubrimos una anécdota de lo más sorprendente que nos contaron los guías: el perfil de la silueta del famoso guerrero arrodillado, guarda un parecido asombroso con la forma geográfica de toda la provincia de Shaanxi. ¡Una auténtica casualidad visual que demuestra cómo el arte y el territorio se entrelazan en este rincón de China!
¡Llegamos al plato fuerte! El recinto del Museo del Sitio del Mausoleo del Primer Emperador Qin Shi Huang. Es gigantesco y está perfectamente acondicionado como un gran parque arqueológico.
Para recorrerlo con cabeza y exprimir la sorpresa al máximo, el orden habitual (y el más recomendado) es hacerlo de menos a más, es decir, empezando por el foso más pequeño y dejando la gran joya para el final.
A nosotros nos hicieron el recorrido en orden numérico y por tanto inverso, pero no de impresión visual, aunque de todas maneras no importa el orden porque hay que verlo todo.
Un poco de historia para saber la procedencia:
Fueron mandados construir por Qin Shi Huang, el primer emperador que unificó China y fundó la dinastía Qin, en el siglo III a. C. (en torno al periodo 246-210 a. C.).
El propósito de este gigantesco ejército de arcilla fue servir de guardia pretoriana para el más allá. El emperador estaba obsesionado con la inmortalidad y con proteger su tumba imperial (que sigue sellada e intacta a poca distancia de allí) asegurándose de que su poder militar le acompañara eternamente tras su muerte.
El descubrimiento:
Pasaron más de dos mil años ocultos bajo tierra hasta que, en marzo de 1974, unos campesinos locales que estaban cavando un pozo de agua en la aldea de Xiyang se toparon por casualidad con los primeros fragmentos de cerámica. Aquello dio pie a uno de los hallazgos arqueológicos y descubrimientos más importantes del siglo XX en todo el mundo.

Estas fotos de gigantescas esculturas a escala monumental, son de guerreros flanqueando los locales de la zona comercial a la salida del recinto.
Foso 1 (La Joya de la Corona): Es el hangar principal, un gigantesco edificio con forma de hangar de aviación que protege una excavación colosal. Es el gigante del yacimiento, con unos 14.260 metros cuadrados y miles de soldados y caballos de arcilla. ¡Es la imagen que le viene a todo el mundo a la cabeza al pensar en los guerreros!
Lo que vemos es una panorámica impresionante con miles de soldados de infantería y carros de combate ordenados en formaciones de batalla perfectas. Ver las largas galerías de tierra con los guerreros recuperados y muchos otros fragmentos todavía en proceso de restauración o reconstrucción es abrumador. ¡Imposible no quedarse un buen rato contemplándolo!
Entrar al Foso 1 es enfrentarse a una auténtica marea humana. Al ser la imagen icónica del museo, la pasarela superior que bordea la excavación suele estar abarrotada de turistas de todo el mundo codo con codo.
Conseguir asomarse a la valla para tener una perspectiva limpia y hacerse una buena foto desde arriba requiere paciencia y constancia. Hay que armarse de maña para huecos entre los hombros de la gente, esperar a que algún grupo avance un poco, y pelear cada centímetro de la barandilla.
Parada gastronómica: El almuerzo tras el ejército de terracota
Después de la intensa y maravillosa mañana descubriendo el mausoleo, tocaba reponer fuerzas antes de regresar a Xi'an.
Hicimos una parada estupenda en el Angsana Xi'an Lintong (un hotel moderno y magnífico ubicado en el distrito de Lintong), cuyo impresionante vestíbulo decorado con sombrillas tradicionales chinas flotantes, ya nos advirtió del nivel del sitio.
Un buffet de categoría y la anécdota de la carne: El almuerzo fue todo un acierto, disfrutamos de un completísimo y variado buffet libre con platos riquísimos y bebidas incluidas (toda la que quisiéramos), ideal para reponer energía tras caminar entre miles de guerreros de arcilla.
Además del buffet, nos sirvieron un plato individual de carne con una pinta fantástica y muy tierna. A raíz de esto surgió la anécdota del día: una persona del grupo soltó el típico comentario malintencionado asegurando que estábamos comiendo perro.
Nuestra guía nos sacó de dudas enseguida, aclarando que era ternera y explicando que, aunque el consumo de carne de perro existe en ciertas regiones de China, es un producto caro y poco común en los buffets turísticos. De todos modos, ¡estaba tan deliciosa que nos habría dado exactamente igual! (ella se lo perdió que no la probó)

Tras la comida, nos dirigimos hacia el bullicioso Barrio Musulmán. Nos quedaba casi una hora de camino hasta llegar al que sería nuestro siguiente destino, a unos 34 km aproximadamente.
El autobús nos dejó en una amplia avenida comercial, y desde allí cruzamos grandes plazas y calles flanqueadas por imponentes edificios modernos y bancarios hasta llegar a la emblemática puerta de entrada del barrio, custodiada por dos leones de piedra.
Durante el recorrido por este animado cruce, nos llamó muchísimo la atención una estructura muy curiosa: una casetilla elevada y acristalada donde los agentes de policía se sitúan para regular el tráfico de la zona.
Diseñada como una plataforma con visibilidad de 360 grados, pantallas LED informativas y sistemas integrados de control, protege a los agentes de las inclemencias del tiempo mientras supervisan el intenso flujo de vehículos, bicicletas y peatones en pleno asfalto.

El Barrio Musulmán de Xi'an es uno de los enclaves más vibrantes, auténticos y con más solera de toda la ciudad.
Su historia se remonta a más de mil años atrás, durante la dinastía Tang, cuando comerciantes, diplomáticos y viajeros procedentes de Oriente Medio y Asia Central llegaron a través de la Ruta de la Seda y decidieron instalarse en la antigua Chang'an. Sus habitantes actuales son principalmente los hui, una de las minorías étnicas musulmanas de China, que han sabido preservar su fe, su cultura y sus tradiciones culinarias de generación en generación integrándolas en el corazón de la China milenaria.
La puerta de entrada con los leones: Las dos primeras fotos muestran la imponente puerta de entrada ornamental o paifang con sus características esculturas de leones guardianes de piedra flanqueando el acceso, marcando el inicio del recorrido ceremonial hacia el barrio musulmán o los complejos históricos de la zona. Es ese umbral de piedra tan característico flanqueado por vegetación y pilares esculpidos.
La verdad es que tras recorrer una de esas largas calles de puesto tras puesto de comida con sus distintos olores, sale uno un poco saturado, y más cuando es a una hora que no tienes hambre y nada te es apetecible, así que cambiamos de calle para ver otro tipo de comercios.
Durante el recorrido (especialmente en zonas turísticas como el Barrio Musulmán y otros puntos de China) nos encontramos estos coloridos y llamativos establecimientos que son tiendas comerciales temáticas, joyerías de oro o espacios de experiencias culturales y fotográficas (a menudo dedicados a la buena suerte, la fortuna y símbolos de la mitología china, como el Dios de la Riqueza o el dragón).
Funcionan como reclamos turísticos y locales interactivos donde se mezcla el comercio de recuerdos o joyería con decoraciones exageradas, luces de neón, efectos de humo y estatuas colosales para que los visitantes puedan hacerse fotos originales y divertidas de su viaje.



El edificio del final de la calle principal es la grandiosa Torre del Tambor (Gulou) vista desde su base y su imponente fachada de piedra y madera con los tejados tradicionales. Se alza imponente al final de esa arteria principal, coronada con su estructura de época y los grandes tambores ceremoniales en su interior.


Cuando llegamos a este edificio ya era casi la hora de volver y tuvimos que desandar el camino hasta llegar frente a la puerta de entrada de los leones, que nos esperaba nuestro grupo.
De nuevo al autobús que nos llevaron al hotel.
El día era muy largo. Había algo imperdible que nosotros, en vista de que los taxis eran tan baratos, teníamos intención de hacer esa noche por nuestra cuenta que era ir a ver la famosa avenida iluminada.
Tras el ajetreo del día, la excursión nocturna opcional que nos ofrecieron resultó ser todo un acierto, incluía cuatro visitas, tres de ellas fueron con parada y una desde el bus, incluía la cena, la famosa hamburguesa de Xian y una bebida y, a un precio estupendo, así que finalmente decidimos hacerla mejor que por nuestra cuenta, porque fueron cuatro los puntos que nos enseñaron con lo cual hubieran hecho falta tomar cinco Didis y una amplia información y programación para optimizar la noche.
Tras recogernos de nuevo el bus en el hotel, justo cuando íbamos a llegar a la gran plaza, el autobús hizo una pausa y nos entregaron el picnic muy bien preparado (como suelen hacerlo allí) y de lo más apetitoso: una hamburguesa típica de Xi'an super calentita y recién hecha.
Para rematar la jugada, nuestra guía demostró lo fantástica que era accediendo a un pequeño cambio: aunque el pack original incluía agua, consiguió que el conductor nos sacara de la nevera del autobús unas cervezas bien fresquitas para acompañar la cena en ruta.
La hamburguesa típica de Xi'an es el Roujiamo (un pan redondo y crujiente relleno de carne de ternera o cordero tierna y muy especiada)
Foto de Google
Bajamos del autobús y ahí estaba: el inicio de la Datang Everbright City o "Gran Tang All Day Mall", o incluso "La Avenida de la Dinastía Tang" ya que es conocida por estos tres nombres. Nos quedamos con la boca abierta.
Nos dieron una hora para poder disfrutar de esta maravilla, lo que a priori parecía suficiente, nos quedamos cortos de tiempo, nos hubiera gustado estar más tiempo allí.
Al comenzar esta avenida se encuentra esa impresionante zona que marca la entrada a un paseo peatonal verdaderamente monumental, famoso por su espectacular iluminación nocturna y los grandes espectáculos al aire libre que recrean el esplendor de la antigua dinastía Tang.
El recorrido comenzó y terminó en la Plaza Norte de la Gran Pagoda del Ganso Salvaje. Es el lugar donde se encuentran las fuentes más espectaculares, de las que se puede disfrutar de un espectáculo de luz y color pero a determinadas horas, a nosotros no nos encajó con el tiempo que nos dieron para poder verlo y además pasear por la avenida.
Esta avenida es el epicentro de la vida nocturna cultural en Xi'an y se extiende desde las inmediaciones de la zona de la Gran Pagoda del Ganso Salvaje.
A lo largo de su recorrido, que abarca aproximadamente 1,5 kilómetros de longitud, el ambiente es completamente vibrante y moderno: utiliza pilares gigantes con pantallas LED, fuentes interactivas y escenarios para representar escenas históricas, danzas tradicionales y poesía de la época. Además, a lo largo del camino encuentras múltiples plazas temáticas donde se realizan representaciones gratuitas, desfiles de carrozas iluminadas y actuaciones de artistas callejeros que interactúan con el público.
Fue una auténtica explosión de color, con una avenida kilométrica totalmente iluminada, un ambiente vibrante de incalculable energía y muchísimas personas paseando con trajes tradicionales. ¡El broche de oro perfecto para una jornada inolvidable en Xi'an!
Las fotos que pongo a continuación no le hacen justicia al sitio real, hay que vivirlo en directo.

La siguiente parada muy "light" porque no nos acercaron tanto como hubiéramos querido por falta de tiempo y por el intenso tráfico, nos pararon enfrente, en una rotonda delante a un centro comercial, donde matamos dos pájaros de un tiro.
A la izquierda teníamos la muralla iluminada. Las puertas de la muralla de la ciudad que es una de las fortificaciones antiguas mejor conservadas de toda China.
La puerta principal, que es un complejo defensivo. De las dos secciones que se ven: la torre de la puerta principal y la torre de vigilancia , conectadas por la propia estructura de la muralla. Estas puertas eran estratégicas para controlar el acceso a la ciudad en la antigua China.

En la siguiente foto sobre el río (el foso): La hermosa edificación iluminada que se ve reflejada en el agua es una de las torres de vigilancia o torres de la puerta vistas desde el exterior del foso que rodea la muralla.
Originalmente, este foso era una barrera defensiva con agua que protegía la ciudad. Hoy en día, muchas secciones han sido recuperadas y están magníficamente iluminadas para resaltar la arquitectura histórica durante la noche.
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