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Capítulo II
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CAPÍTULO III-ALMUÑÉCAR-MOTRIL (GRANADA)-BAÑOS DE LA ENCINA (JAÉN)
Día 3º) 19.04.2026 (Domingo)
Ya teníamos que dejar nuestro maravilloso hotel Playa Cálida en Almuñécar y dirigirnos a nuestro siguiente destino, la provincia de Jaén, pero antes haríamos una parada rápida en el pueblo de Motril (Granada), que se encontraba a 18,9 kms.
Con casi 60.000 habitantes, es el motor de la Costa Tropical, dedicada históricamente al cultivo de la caña de azúcar y hoy volcada en los frutos tropicales y su puerto. Es un lugar con mucha historia, desde su pasado fenicio hasta su importancia en la época nazarí.
Aparcamos en la Avda. de la Constitución, junto a la oficina de turismo, aunque tuvimos que esperar un ratito a que la abrieran, un chico muy amable nos atiborró de documentación e información de tantos sitios que no teníamos tiempo de ver.
Comenzamos por el Santuario de la Virgen de la Cabeza. Es, sin duda, el símbolo de la ciudad. Lo que más impresiona es su ubicación, sobre un cerro que domina todo Motril. Este lugar tiene mucha historia:
Levantado sobre las ruinas de un castillejo nazarí que fue residencia de la reina Aixa Alhorra, madre de Boabdil, el templo se empezó a construir en 1631, con planta de cruz latina y una sola nave.
Parcialmente destruido durante la Guerra Civil, fue restaurado en el segundo tercio del siglo XX respetando su antigua estructura. La restauración se culminó en los años sesenta añadiéndose el retablo, en el que se sintetizan los valores de la tradición motrileña con respecto a la leyenda y culto de la Virgen de la Cabeza, patrona de la ciudad.





De allí nos fuimos a pasear un poco por la ladera del Santuario, donde comienza el Parque de los Pueblos de América. Este magnífico parque con una escultura del encuentro entre los dos Mundos, alberga más de 50 árboles exóticos y subtropicales de plantas traídas de distintas partes del continente americano y un jardín de cactus y suculentas, con un rincón para todos los gustos y edades.
Las instalaciones se completan con un parque infantil, aparatos biosaludables, carriles bici, un riachuelo con plantas acuáticas que desemboca en un lago central con geiser, un escenario para conciertos y eventos al aire libre y un skatepark.
Nosotros no llegamos a verlo entero, entre que ya empezaba a apretar el calor y que queríamos conocer un poco del casco antiguo, nos fuimos pronto.
Tomamos por la Avenida de Salobreña y cruzamos el Paseo de las Explanadas, hasta llegar a la rotonda donde se haya el escudo tridimensional de Motril. Se encuentra en el centro de la rotonda conocida como "La Paellera", es de bronce y mide más de 3 mts. de alto, se inauguró en enero 2022.


Llegamos a la Plaza de España, donde se encuentra su Ayuntamiento y al fondo la Parroquia de la Encarnación.
La Iglesia Mayor de la Encarnación fue construida originariamente entre 1510 y 1514 sobre el solar de la antigua mezquita Alixara. Gran parte de su estructura original fue destruida en 1938 Está catalogada como bien cultural.



Seguimos caminando por el casco antiguo con dirección de nuevo al coche. Ya se nos hacía tarde, nos quedamos con las ganas de ver el Museo del Azúcar, pero eso y otras cosas más quedarán para una próxima visita.
Nos pusimos en marcha rumbo a Baños de la Encina, provincia de Jaén, que se encuentra a 203 kms., casi 2,15 horas.
Llegamos al
Hotel Palacio de los Guzmanes, situado en pleno casco histórico. Elegimos este alojamiento, entre la poca oferta disponible, por su excelente ubicación y su buena puntuación en Booking.
El hotel tiene mucho encanto y una gran autenticidad histórica, con buenas vistas, especialmente desde sus terrazas. Las habitaciones resultan cómodas dentro de un estilo tradicional, el personal es amable y el ambiente muy tranquilo.
Como punto a tener en cuenta, hay muchas escaleras y no dispone de ascensor, aunque la señora de recepción se ofreció amablemente a subirme la maleta. Las instalaciones, y en especial la habitación, presentan cierto desgaste, el baño muy pequeño y tanto este como la habitación con escasa luz.
En definitiva, es un lugar ideal para vivir una experiencia más “rural y auténtica” que moderna.
Después de descargar las maletas en la puerta del hotel y hacer el cheking nos fuimos a aparcar el coche a un parking público que hay al lado del castillo, en las faldas de la montaña.

Ya nos quedamos en un bar muy cera a comer se llama "Taberna El Pilarejo", ahí comimos bastante bien y económico.
Conozcamos un poquito del pueblo:
Se asienta sobre un cerro que domina el valle del río Rumblar, en la comarca de Sierra Morena. Esta posición elevada no fue casualidad: permitía vigilar el paso de Despeñaperros, la entrada natural a Andalucía.
Está rodeado por un paisaje de contrastes: hacia un lado, el mar de olivos típico de Jaén; hacia el otro, la sierra brava de encinas, jaras y pinos.
La fortaleza que nunca fue conquistada: La historia de Baños está ligada a su castillo, pero el asentamiento es mucho más antiguo.
Debido a su importancia militar, recibió muchos privilegios reales, lo que permitió que en los siglos XVI y XVII se construyeran casas señoriales y palacetes que hoy aún se pueden ver en sus calles.
Es un pueblo pequeño y tranquilo. Actualmente cuenta con unos 2.500 habitantes (bañuscos). Como ocurre en muchos pueblos del interior de Andalucía, la población ha ido descendiendo ligeramente debido a la emigración hacia ciudades más grandes, pero mantiene una comunidad muy activa y orgullosa de su título de "Vila Real".
Cuenta la leyenda que el nombre proviene de la aparición de la Virgen de la Encina sobre este árbol a un campesino en el siglo XV. De hecho, la encina es un símbolo tan potente que figura en su escudo y da nombre a su patrona.
Teníamos contratado online a través de a oficina de turismo una visita guiada de los tres monumentos más importantes del pueblo, el Castillo, la Iglesia de San Mateo y la Ermita de Jesus el Llano. Las tres visitas con las entradas nos costaron 14€ cada una.
Así que a la hora acordada, 16:30 nos fuimos para el Castillo que era la primera de ellas. Es un pueblo bastante incómodo por las cuestas y a esas horas aún más pesado se hizo, nos cogió un día de mucho calor de hecho la explicación de la guía en el castillo nos la dio desde un único unto de este donde daba la sobra.
Castillo de Burgalimar (Bury al-Hamma)
Es su monumento más emblemático. Construido en el año 968 por orden del califa Al-Hakam II.
Lo especial: Es una de las fortalezas musulmanas mejor conservadas de toda Europa. Su muralla original de tapial (una mezcla de arcilla, cal y arena) se mantiene prácticamente intacta.
Curiosidad: Tiene 14 torres originales de la época califal, pero hay una 15ª, la Torre del Homenaje, que es mucho más alta y robusta. Esta fue añadida por los cristianos tras la reconquista y es conocida como la "Almena Gorda".
La Bandera de la UE: Es de los pocos castillos de Europa que tiene el privilegio de ondear la bandera de la Unión Europea por su milenario y excelente estado de conservación.













Vista del paisaje típico de Jaén "Mar de Olivos" como se le llama allí, es lo que se ve por toda la provincia.
Terminada la visita del Castillo nos fuimos con la guía a la Iglesia de San Mateo que estaba cerrada y ella tenía la llave, fuera de los cultos supongo que no la abren nada mas que para las visitas guiadas, aunque la nuestra fue privada, nadie más de los otros visitantes que estaban en el castillo nos acompañó a esta segunda visita.
De camino a ella pasamos por algunas calles de estilo muy castellano y con muchas casas señoriales y palacios como la Casa de las Viudas, el Palacio de los Priores, etc

Iglesia de San Mateo: Un templo del siglo XV de estilo gótico con añadidos renacentistas, donde destaca su torre-campanario y su retablo mayor.
Situada en la Plaza de la Constitución, es el corazón espiritual del pueblo.
- Arquitectura: Es una mezcla de estilos, principalmente gótico y renacentista. Su torre domina el perfil del pueblo junto al castillo.
- Tesoro oculto: En su interior guarda un sagrario de ébano, marfil y plata del siglo XVII, una pieza de orfebrería exquisita. También destaca su retablo mayor y el coro de madera de nogal.
Allí se encuentra la patrona de la villa, La virgen de la Encina.
Terminada la explicación, esa guía no nos acompañó, nos indicó el camino hasta llegar a la Ermita de Jesús el Llano, que el camino no le hace honor a su nombre, para llegar hay que subir una cuesta un poco empinada, en la otra punta del castillo.
Allí nos esperaba otro chico que fue el que nos explicó toda la historia y arquitectura de la ermita.
Ermita de Jesús del Llano: Aunque su exterior es sobrio, su interior alberga un camarín barroco que es una joya del arte andaluz, lleno de espejos, yeserías y una decoración exuberante, me recordó mucho al de una iglesia en Priego de Córdoba.
El Camarín: Es una pequeña capilla detrás del altar que se considera una de las cumbres del barroco andaluz. Está decorada con una profusión increíble de yeserías, espejos, pinturas y figuras de ángeles y santos que cubren cada milímetro de las paredes y el techo.
El efecto: Entrar en el camarín es como entrar en un joyero. La luz se refleja en los espejos y las molduras blancas, creando un ambiente casi mágico que contrasta con la austeridad exterior.
Fue declarada bien cultural en 2009
Por qué está aquí: Data del siglo XVIII. Se construyó en este cerro elevado para aprovechar las corrientes de aire de Sierra Morena para moler cereal.
Diferencia con los manchegos: Aunque su estructura cilíndrica y sus aspas son casi idénticas a los de Consuegra o Campo de Criptana, el de Baños de la Encina no está encalado (blanco). Está construido con la piedra arenisca rojiza local, lo que le da un tono que armoniza perfectamente con el resto del pueblo y el castillo.
Uso actual: Hoy en día está restaurado y funciona como un pequeño museo y punto de información, ofreciendo unas vistas espectaculares del embalse del Rumblar, pero estaba cerrado y no lo pudimos ver por dentro.

Como he comentado antes hay muchas casa señoriales con sus escudos, véase este de ejemplo.
Llegamos de nuevo a la Plaza Mayor, allí se encuentra la Casa Consistorial o Ayuntamiento, presenta una fachada de sillería, muy de estilo castellano, exhibiendo a la derecha el emblema de los Austrias.
Era domingo y estaba cerrado, acoge en su interior una hermosa escalera y dicen que que el salón de plenos se corresponda con unos antiguos baños árabes.
Bonita vista de la Plaza Mayor con la estatua de la patrona y al fondo el Castillo.
Camino del Castillo pasamos por este arco, llamado "Arco de los Benalúa". Puerta que daba acceso a uno de los caseríos de cereales del Conde de Benalúa.
El escudo heráldico ha desaparecido pero aún se mantiene el arco de acceso al antiguo patio. Pasando a través de él se encuentra un mirador del mar de olivos.
Bonito rincón desde la Plaza Mayor hasta nuestro hotel.
Después nos fuimos caminando hacia el Hotel Baños, en la otra colina opuesta al castillo (más cuestas...) que desde ese lugar y durante el camino hasta llegar allí, era el único sitio donde podíamos fotografiar el castillo al completo y aprovechamos, la hora azul, cuando estaba anocheciendo, para tener las dos imágenes, de día e iluminada.




Con la visita al casco histórico, dimos por concluido nuestro paso por Baños de la Encina. Siendo sincera, me voy con sensaciones encontradas: lo que vimos es realmente precioso y tiene un valor histórico innegable, pero quizás las altas expectativas de ser uno de 'Los Pueblos más Bonitos de España' me hicieron esperar algo más de extensión o variedad o tal vez más rincones bonitos.
Es un pueblo con mucho encanto, aunque sus pronunciadas cuestas son un reto que hay que estar dispuesto a asumir. En cualquier caso, me alegro de haberlo conocido y de poder sacar mis propias conclusiones sobre este rincón jiennense.
Terminamos cenando en el mismo lugar donde habíamos comido, en esta ocasión de tapas, que en esta provincia, al igual que en Granada y Almería, con cada bebida te ponen una tapa que además aquí podías elegir y tomar otra tapa adicional pagándola, con lo cual cenamos estupendamente y a buen precio.
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