VIAJE A LA COSTA TROPICAL DE GRANADA Y PROVINCIA DE JAÉN-CAPÍTULO II-ALMUÑÉCAR-LA HERRADURA-SALOBREÑA-ALMUÑÉCAR

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CAPÍTULO  II - ALMUÑÉCAR-LA HERRADURA-SALOBREÑA-ALMUÑÉCAR(GRANADA)

Día 2º) 18.04.2026 (Sábado)

Entre Abismos y Fortalezas – De los Acantilados de Maro al Corazón de Salobreña

Tras un merecido descanso en el Hotel Playa Cálida, despertamos con ganas de subir como cabras a las montañas.

Hoy seguíamos en la Costa Tropical, el día de hoy lo dedicaríamos a dos bonitos lugares. El primero hacia el oeste, zona de la Herradura con el Cerro Gordo y Acantilados de Maro, Punta de la Mona y zona paseo marítimo y por la tarde al pueblo de Salobreña, hacia el este.

Mirador del Cerro Gordo: Un balcón al Mediterráneo

Nuestra primera parada (a solo 10 km del hotel) fue el Paraje Natural Acantilados de Maro-Cerro Gordo. Ahí llenamos los pulmones de aire puro.


Aparcamos el coche y comenzamos una pequeña ruta ascendente  hacia el mirador y la torre vigía.




Desde el mirador podíamos apreciar la costa de Málaga y eso que teníamos un día brumoso.




La Torre Vigía: Subimos hasta la Torre del Cerro Gordo (siglo XVI). Está a unos 220 metros de altitud y antiguamente servía para avisar de ataques piratas mediante hogueras.



   

Mientras caminábamos, vimos a varios senderistas (sobre todo extranjeros) preparándose para hacer rutas más largas, supongo que bajarían a calas vírgenes como Cantarriján. ¡Ojo! Si vas con calma, es muy probable que te cruces con alguna cabra montesa, las auténticas dueñas de estas rocas, eso nos advirtieron pero no, no tuvimos "esa suerte"

Bueno, aquí no sé a qué se me está retando, pero si es a subir al mirador y torre vigía, nosotras nos atrevimos. Realmente es el nombre del restaurante que se encuentra allí, ofrece unas maravillosas vistas a la bahía de La Herradura y a los acantilados de Maro, pero en esos momentos se encontraba cerrado, posiblemente abrirían más tarde para la comida.


Tomamos el coche y nos desplazamos hasta el otro punto de la bahía, a unos 9,5 kms llegamos a la Punta de la Mona.


Punta de la Mona: El faro con alma nazarí

Aparcamos el coche y dimos un paseo corto pero muy agradable hasta la Ermita de San José y Santa Rita.

Lo más curioso de aquí es el Faro de Punta de la Mona. No es un faro cualquiera; se asienta sobre la antigua Torre de los Berengueles. 

Lo que hoy guía a los barcos modernos fue, en tiempos del Reino Nazarí, una torre de defensa musulmana. Fue restaurado en 1992, integrando la linterna actual sobre la estructura histórica de 14 metros de altura, la verdad que le quita mucho encanto y afea mucho a paisaje la antena de telecomunicaciones que hay al lado.

  

   

La Herradura: Historia, playas y una "cerveza pendiente"

Nuevamente tomamos el coche e hicimos algo mas d 6 kms para llegar al castillo. Bajamos hacia el pueblo de La Herradura. Aquí tuvimos un pequeño despiste: al llegar al Castillo de la Herradura, no vimos la entrada y pensamos que estaba cerrado.

Hago un inciso para poner algo de cultura sobre el lugar que visitamos.
Aunque administrativamente es una pedanía de Almuñécar, La Herradura tiene alma de pueblo marinero propio. Pasear por su bahía te hace entender por qué los piratas la amaban tanto: su forma de herradura natural la convierte en un refugio perfecto frente al viento.

Tiene unos 3.100 habitantes censados, aunque en verano esa cifra se multiplica fácilmente, ya que es uno de los destinos favoritos para el turismo de buceo y náutico.

A pesar de pertenecer a Almuñécar, los "herradureños" están muy orgullosos de su identidad propia. Se nota en su ambiente, un poco más bohemio y relajado que el de su vecina más grande.

Es, probablemente, el mejor lugar de la España peninsular para bucear. Al estar protegida por el Cerro Gordo y la Punta de la Mona, sus aguas son tranquilas y transparentes. Sus fondos marinos están llenos de corales naranjas y cuevas submarinas.

El Puerto Deportivo Marina del Este Está situado en el lado este de la Punta de la Mona (entre La Herradura y Almuñécar). Es un puerto precioso, muy exclusivo, construido entre las rocas. Es ideal para pasear y ver barcos o cenar en un ambiente más sofisticado. En esta ocasión no fuimos a vero, yo ya lo conocía de antes.

El Desastre Naval de 1562 Es un dato histórico brutal para el blog. En esta bahía se hundieron 25 galeras de la Armada Española debido a un fuerte temporal. Murieron unas 5.000 personas. Fue una tragedia tan grande que el propio Miguel de Cervantes la mencionó en El Quijote. De ahí que el museo del Castillo sea tan relevante.
Así que nos fuimos caminando por el Paseo Andrés Segovia hasta la Oficina de Turismo, bueno, aunque es un paseo, sólo puedes caminar por el acerado donde están las viviendas, el lado junto a la playa es por chinos (piedrecitas), la "arena" de esta zona.

En la oficina de turismo nos confirmaron que el castillo sí era visitable (¡menos mal!) y que además como era el día de los museos era gratis. Nos dieron un plano y ya que estábamos por allí aprovechamos para:

Hacernos la foto de rigor en la escultura de La Herradura en plena playa, desde donde teníamos unas vistas magníficas del punto donde habíamos estado antes, "El Cerro Gordo"

Tomar una cerveza rápida en el Bar "Las Maravillas" Paseo Marítimo Andrés Segovia, para recuperar fuerzas.









Paseamos un poco por el casco antiguo, donde visitamos la Iglesia de San José, pero no vimos mucho más, nos quedamos con las ganas de subir unas escaleras súper empinadas con textos escritos... ¡pero el cuerpo pedía guardar energías para el resto del día!. Ese barrio se llama Barrio de las Flores. Sus calles son típicas andaluzas: estrechas, blancas y llenas de macetas, se quedará para otra ocasión.






Volvimos al castillo a pie. Allí nos recibió un paisano nuestro muy amable que nos indicó el orden para hacer la visita, no era guiada, aunque sí había algunas salas interactivas.

 Esta fortaleza del siglo XVIII, está tan bien conservada porque estuvo habitada por los Carabineros y la Guardia Civil hasta el año 2002. ¡Eso le ha salvado del abandono!

El Museo "La Fuerza del Mar": entras en la historia del desastroso naufragio de la flota española en 1562. Es un lugar muy bien montado dentro de una batería de cañones diseñada por Carlos III.













   




Después regresamos al coche y volvimos a nuestro hotel donde nos esperaba un fantástico almuerzo buffet y tras un rato de descanso, pusimos rumbo nuestra excursión prevista para la tarde.

Como afortunadamente estamos en abril y los días son muy largos, cunden mucho y se puede aprovechar bien la tarde sin que oscurezca.

Tarde en Salobreña: El pueblo blanco que mira a la Sierra

Salobreña no es solo un pueblo, es un desafío a las piernas y un regalo para la vista. Con sus 12.000 habitantes, ha sabido mantener ese aire de pueblo blanco donde el tiempo parece detenerse. 

Perderse por el barrio del Albayzín hasta llegar a la Iglesia del Rosario es como viajar a la época nazarí, pero con el olor a salitre y a frutos tropicales que inunda el aire.

Ya en Salobreña, a unos 9 km del Hotel Playa Cálida, aparcamos en la zona del Ayuntamiento nuevo, abajo, en la zona llana.

Aunque la oficina de turismo de la Plaza Goya estaba cerrada, nos dejamos llevar por el instinto y la IA y empezamos a subir... y subir.

Salobreña es el prototipo de pueblo andaluz con encanto: calles estrechas, paredes blancas impolutas y macetas de colores que te guían hasta la cima de la colina.

En Salobreña se encontraba la Azucarera del Guadalfeo, la última fábrica de azúcar de caña de Europa que cerró en 2006. Esta herencia marca su gastronomía y su paisaje de "vega", algo que no se ve en otras zonas de la costa española.

Nuestra ruta: subimos hacia la Plaza de Juan XXIII, donde se encuentra el Antiguo Ayuntamiento (que hoy alberga el Museo Histórico Municipal). En esa plaza hay un mirador muy bonito. Es el punto de entrada perfecto al entramado árabe del pueblo



  

  

La Bóveda (Calle Martín Recuerda). Desde la plaza, nos adentramos por la calle Martín Recuerda para pasar bajo La Bóveda, aunque no fue en este momento, sino cuando vimos el castillo y nos dirigíamos al Barrio del Albayzin. 

Es un pasaje medieval que servía para conectar el núcleo de la villa con el antiguo barrio del Albayzín. Cruzar este arco es como atravesar un portal en el tiempo.

Dentro de ese pasaje hay pequeños altaritos con santos y flores, que casualmente nos encontramos a la señora que se encarga de limpiarlos y mantenerlos y estuvimos hablando con ella.

  

Iglesia de Nuestra Señora del Rosario Siguiendo el ascenso, llegamos a esta joya del siglo XVI construida sobre una antigua mezquita. Su estilo mudéjar y el azulejado de la puerta lateral son preciosos. Está situada en una pequeña plaza que suele ser remanso de paz, aunque no pudimos visitarla por dentro por estar cerrada.

  

  

El Castillo Nazarí: Una prisión de lujo

Castillo de Salobreña (Cima) El punto más alto de la ruta. Por 4€ entras en la fortaleza nazarí. 

Es, sin duda, el plato fuerte. Coronando el pueblo a 73 metros de altura, esta fortaleza tiene una historia fascinante:

  • Residencia y cárcel: No solo defendía la costa, sino que fue el lugar donde los sultanes nazaríes veraneaban... o donde encerraban a sus familiares "incómodos". Reyes como Yusuf III o Muhammad VIII pasaron años entre estos muros.

  • Vistas 360°: Desde sus torres, la panorámica es única. A un lado, el azul del Mediterráneo y el Peñón; al otro, el verde de la vega del río Guadalfeo y, al fondo, las cumbres de Sierra Nevada.

  






















  

Paseo de las Flores Al salir del castillo, bajamos por el lateral hacia el Paseo de las Flores. Es un jardín aterrazado que rodea la base de la fortaleza. Es el lugar ideal para descansar un momento rodeado de vegetación mientras contemplas la dimensión exterior del castillo y la inmensidad de la vega de Salobreña.

  



Para cerrar el círculo, bajamos serpenteando por las laberínticas calles del Barrio del Albayzín. Es la zona más auténtica, con sus fachadas blancas impecables y macetas de colores y fachadas cargadas de buganvilias nos devuelve directamente de nuevo hacia la zona del Ayuntamiento, salimos por otro lado y como se nos olvidó guardar a ubicación, tuvimos que preguntar varas veces para llegar al coche.


  

  
Cuando cogimos el coche aparcamos de nuevo por el paseo marítimo y paramos para tomar un café y para admirar el "Peñón de Salobreña".

El Peñón de Salobreña: Este enorme promontorio rocoso es el símbolo de la playa. Lo que hoy vemos como una roca en la arena, hace siglos estaba totalmente rodeada de agua; era una pequeña isla. Con el tiempo, los sedimentos del río Guadalfeo "rellenaron" el espacio y lo unieron a la tierra.

Es un lugar ideal para:

  • Subir a pie: Tiene un sendero habilitado para llegar a lo más alto y ver toda la bahía.

  • Observar el fondo marino: Sus paredes de roca se hunden en el mar, lo que atrae a muchos peces (y a pescadores). Nosotros en esta ocasión no subimos, se nos estaba haciendo tarde y teníamos que regresar al hotel.

Lo que sí os llamó la atención una especie de pequeños ríos de agua que desembocan en el mar. 

  • Como nos explicaron los operarios de Protección Civil, son balates que en realidad son canales de drenaje históricos. Salobreña está rodeada de una vega fértil que se inunda fácilmente debido al nivel freático alto. Los balates sirven para evacuar el exceso de agua dulce del riego y de los manantiales de la zona hacia el mar.

  • Aunque el agua puede arrastrar sedimentos o restos de vegetación de las fincas (lo que le da un aspecto turbio a veces), no son vertidos fecales. Es agua dulce de la tierra.

  • La prohibición de bañarse: A pesar de ser agua dulce, está estrictamente prohibido bañarse en la desembocadura de estos balates. Protección Civil lo advierte por razones de higiene y seguridad (corrientes pequeñas, fondos inestables o acumulación de materia orgánica).

  • La realidad en la playa: Como bien observamos, la gente suele hacer caso omiso. Vimos como niños pequeños, al no haber peligro de oleajes se estaban bañando en  estos "riachuelos" o a personas refrescándose justo donde el balate se encuentra con el mar, ignorando las advertencias oficiales.





Ya después de esto regresamos a nuestro hotel que nos esperaba una buena cena y este noche fiesta ochentera.

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